El obispo de Ciudad Real, Gerardo Melgar, ha mostrado su creciente preocupación por la disminución de las vocaciones sacerdotales, una realidad que, según él, debería inquietar a todos los creyentes.
Así lo ha expresado en el tradicional encuentro navideño con los medios de comunicación, celebrado este jueves en la sede del Obispado, desde donde ha destacado que el número de seminaristas en la Diócesis continúa siendo muy bajo, frente a la creciente necesidad de sacerdotes en las distintas parroquias que hay repartidas por el territorio de la provincia.
“Cada vez son menos las vocaciones, y al mismo tiempo, cada vez son más necesarias”, ha indicado el obispo, quien ha informado que en el Seminario de Ciudad Real hay actualmente 12 seminaristas. Aunque cada año se siguen ordenando nuevos sacerdotes, Melgar ha admitido que cubrir las vacantes en las parroquias resulta cada vez más complicado. “Me las veo y me las deseo para cubrir las vacantes”, ha subrayado.
En este sentido, el obispo ha reflexionado sobre cómo ha cambiado la percepción de la vocación sacerdotal en las familias, recordando que tener un hijo que decidiera convertirse en sacerdote era considerado un honor, mientras que hoy en día “parece un castigo” para muchas familias.