Algunos niños y niñas ya saben dónde vive el ratoncito Pérez en Toledo, cómo es su casa, dónde descansa cuando no trabaja canjeando dinero por dientes infantiles.
María Bargueño del Río, que se crio en el seno de una familia numerosa, es de esas personas adultas que llevan siempre su traje de niña puesta. A ella, auxiliar de guardería y geriatría, le encantan los niños y los ancianos. Vive para el mundo infantil a través de sus dos compañías, ‘Aprendemedivierte‘ y «creandocontigo‘, que ofrecen todo tipo de servicios cuyo cometido es que el mundo de la infancia regrese una y otra vez desde del País de Nunca Jamás.
María tenía una reproducción en su casa del hogar del mismísimo Ratoncito Pérez. Empezó haciendo un agujero, con una puerta de madera, al que no se le veía el fondo; su marido la convenció para que una casa de tanta importancia diese a la calle, para que la conociera tanto niño que paseara por ella. Dicho y hecho.
«Disfruto haciendo tartas de Reyes, de Papá Noel… Todo esto lo vivimos con mucha ilusión, ¿por qué no compartirlo? Si no, todo esto se pierde», se explica María, que añade que la casita es una realidad desde la pasada Navidad, y ya ha sido visitada por muchos niños.

Casa del Ratoncito Pérez en Toledo. Foto: Rebeca Arango.
Poco a poco se le iban ocurriendo cosas para añadir a la idea inicial. Así, hay una llave dorada grande «que le abre la puerta a todos los niños»; también hay una rendija con una hucha para las monedas y los deseos, que hace sonar una campana; un buzón real, el del «Señor Pérez», donde dejar las cartas («o recogerlas, con un sobre con purpurina dorada, para que los padres las cojan, si quieren»); hay varios letreros, uno especial para los padres.
La propia María se lanza a leer el mensaje para los niños del Ratoncito Pérez: «Soy el Ratoncito Pérez y he dejado un regalo mágico para ti, con polvo de estrellas, pero no lo puedes abrir, solo se activa con tu sonrisa y tu buen corazón. Hay que guardarlo bien, en un lugar seguro».
Por ahora la casa es de madera, pero, previniendo el desgaste, sus constructores quieren hacerla de hierro. Porque ya se sabe: larga vida al Ratoncito Pérez.
A la entrada, un cartel dice: «Detrás de esa puerta, la magia del ratón Pérez cobra vida». Tras la pequeña puerta roja, los niños descubren el salón del ratón, que incluye su colección de dientes, con el que está construyendo un palacio.
La casa del Ratoncito Pérez en Toledo se encuentra en la calle Ronda del Granadal, 4, frente a la torre de Antequeruela.

La casa se encuentra en la calle Ronda del Granadal, 4. Foto: Rebeca Arango.