Con más de 30 hectáreas de superficie, el yacimiento arqueológico de Malamoneda, en la localidad toledana de Hontanar, está considerado el patrimonio cultural más importante del Parque Nacional de Cabañeros. Tal reconocimiento y valor histórico apenas han estado respaldados por investigaciones. Ha sido recientemente cuando, de la mano del arqueólogo José Ignacio Vega y AMA Arquitectura, se ha puesto sobre papel -sobre un plan director- las actuaciones que requiere el lugar, llegando a realizarse algunos trabajos de campo que han arrojado nuevos datos sobre la importancia de los restos.
Torre medieval.
El yacimiento contiene estructuras militares y civiles correspondientes a las culturas hispanorromana, visigoda, musulmana y medievales cristianas. Al llegar al lugar destaca por sus dimensiones una torre medieval que llegó a ser de 15 metros de altura (ahora tiene alrededor de 13 metros) y que se extiende en un superficie de siete metros cuadrados. Las excavaciones llevadas a cabo dentro del plan director han permitido validar que fue fortificada por los templarios usando materiales de origen romano. De hecho, tal y como explicaba José Ignacio Vega a encastillalamancha.es, «a un metro ha aparecido una estela funeraria romana de más de 300 kilos de peso, muy parecida a las halladas en el entorno». Se sabe que fue abandonada hace más de un siglo, presentado actualmente un estado parcialmente derruido.
Este solapamiento de culturas es una de las hipótesis que han podido corroborar los investigadores, junto con que el yacimiento va más allá de los elementos visibles. Además, otro hallazgo sorprendente, que lo relaciona con los lugares de culto y que le otorga cierto halo mágico, es un altar de rituales que «podría ser de la Edad de Hierro e incluso anterior». Los pequeños agujeros circulares tallados en la piedra y los canales que los comunican dan cuenta de que fue empleado para hacer ofrendas.
Este mapa estelar ha sido localizado en otro de los puntos destacados de Malamoneda: la necrópolis, que cuenta con un centenar de tumbas excavadas directamente en el granito y que están repartidas por todo el margen del río Cedena. Si bien hay muchos documentos que hablan de su origen, «no se han hecho estudios en profundidad que aclaren su procedencia». Se compone de tumbas alineadas, otras agrupadas y también las hay individuales. Las piedras que sirven de tapa están separadas de éstas, una formación original de la que hay casos similares en pueblos como Los Navalucillos y San Pablo de los Montes.
A quinientos metros de la torre, otro de los conjuntos más singulares es el llamado castillo, una construcción rectangular, sin torres ni ventanas, con una única puerta de entrada y con un arco de medio punto encima de ella. El arqueólogo José Ignacio Vega cree que realmente el castillo no fue tal y que más bien estos restos pertenecen a una fortificación que protegía algo en su interior, tal vez unos baños o termas romanas, según la memoria escrita por Eduardo Carmena Valdés en 1921.
El yacimiento se completa con un despoblado junto a la torre, ocupado hace 40 años por más de 100 personas y que hoy en día solo guarda antiguas casas de labor.
Una de las líneas de investigación en las que se mueve el arqueólogo -además de que por allí debió de haber un taller de cantería- es que Malmoneda estuvo vinculado a la fabricación de monedas. «Aunque no tenemos indicios suficientes, hemos encontrado una moneda de ocho maravedíes de Felipe IV, no muy antigua, pero sí muy significativa porque creo que es falsa», hecho que podría estar en el origen del nombre del lugar.
Una vez realizados muestreos, prospecciones, excavaciones, estudios topográficos, planos del yacimiento e incluso reproducciones en 3D, los siguientes pasos dentro de este proyecto impulsado por la Asociación de Turismo Sostenible de Cabañeros pasan por mantener encuentros con las administraciones para seguir recabando apoyos económicos que permitan avanzar en las investigaciones, consolidar y proteger los restos -evitando el expolio y el saqueo a los que han estado sometidos- y fomentar la puesta en valor mediante la web recientemente creada (malamoneda.com), la divulgación y la organización de visitas guiadas.
La importancia del paraje de Malamoneda aparece ya citada en multitud de fuentes históricas cristianas, desde la repoblación de Los Montes por mozárabes durante el reinado de Alfonso VII. En 1140 éste entregó a la orden de los Templarios la encomienda del vasto territorio de Montalbán, constituyéndolo como baluarte y fuerte inexpugnable contra las incursiones musulmanas en Castilla. En esta época se amplió el cercano castillo de Montalbán y se construyó el monasterio de Santa María de Melque.
Necrópolis.