La Comisión Antiviolencia de la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha (FFCM) ha solicitado que el Comité de Competición imponga la sanción máxima que permita el Reglamento Disciplinario de la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha a los presuntos autores de la agresión a un árbitro el pasado fin de semana en un partido de fútbol sala en Torija (Guadalajara). También para el club local, el FS Torija ‘A’.
Cinco jugadores del FS Torija ‘A’ agredieron al árbitro
La comisión antiviolencia se reunió a última hora de este martes para tratar la gravedad de los hechos sucedidos en Torija (Guadalajara) este sábado, cuando un grupo de hasta cinco jugadores del Fútbol Sala Torija A, que se enfrentaba al EDB Ciudad de Guadalajara, agredió al árbitro, que incluso llegó a perder el conocimiento, y profirieron insultos racistas.
También se vieron afectados otros miembros del cuerpo arbitral del encuentro, correspondiente a la Liga Local de Guadalajara de Fútbol Sala en el Grupo División de Honor.
Piden sanción máxima para los agresores y para el FS Torija ‘A’
En esta reunión, la Comisión Antiviolencia de la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha ha solicitado que se imponga la sanción máxima que permita el Reglamento Disciplinario de la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha, como consecuencia de los incidentes de público, al FS Torija.
En concreto, según el reglamento, para los futbolistas participantes, la sanción podría alcanzar un máximo de tres años de inhabilitación; y al club FS Torija se le podría sancionar con el cierre del campo durante un año y una multa económica de 1.000 euros.
Con independencia de la sanción que se imponga, el CD Torija ha informado en sus redes sociales de que ha decidido el cierre de sus instalación deportiva al público para todos los partidos que se celebren hasta finalizar la temporada de todas las categorías.
Asimismo, y a la espera de aclarar los hechos, se llevará acabo la expulsión y sanción disciplinaria de manera temporal de los implicados.
Apoyo jurídico a los árbitros
La Comisión Antiviolencia, además, ha instado a la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha a dar apoyo jurídico a los árbitros afectados por los incidentes y que se persone en las diligencias penales que se puedan derivar de las denuncias interpuestas por los árbitros afectados.
La FFCM también ha propuesto al Comité Técnico de Árbitros de la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha que no se designen árbitros para la próxima jornada, por lo quedaría aplazada la competición adherida de la Liga Provincial de Fútbol Sala de Guadalajara, en categoría División de Honor, Primera División y Segunda División, tanto en el Subgrupo 1 y 2 de esta última.
La Comisión Antiviolencia también ha solicitado una reunión con la Dirección General de Juventud y Deportes de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, para requerir modificaciones legislativas de la Ley 5/2015 relacionadas con el Régimen Disciplinario contemplado en dicha norma.
Que los árbitros sean considerados autoridad pública
También abordará las modificaciones administrativas y legislativas correspondientes para que los árbitros tengan la consideración de autoridad pública, de forma que puedan gozar del reconocimiento y de la protección a tal condición por el ordenamiento jurídico.
Además, fuentes de la investigación de la Guardia Civil han informado de que tanto el árbitro como los presuntos agresores han presentado denuncias por agresiones mutuas, que ahora tendrá que aclararse en la investigación de los hechos.
La Agrupación Alcarreña de Fútbol Sala, organizadora de la competición, en un comunicado publicado en redes sociales ha repudiado los hechos y ha afirmado que “tomará las medidas necesarias para que esto no vuelva a ocurrir y castigará a los causantes de dicha agresión”.
Del mismo modo, la Ciudad de Guadalajara de Fútbol Sala, equipo contra el que se enfrentaba el Torija en el encuentro donde se produjeron los hechos, ha lamentado en otro comunicado la agresión, que “ensucia la imagen y el nombre del deporte» que practican y ha trasladado un mensaje de ánimo al colegiado agredido.