El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha recordado que la Constitución Española del 78, que establece el Estado de las Autonomías, obligaba a que el país funcione como «un coro sinfónico», no a hacerlo como «solistas», y en ese coro, ha remarcado el presidente, «no sé qué instrumento será, pero no va a faltar el de Castilla-La Mancha».
Page, en su intervención en el acto institucional por este 6 de diciembre en las Cortes de Castilla-La Mancha, ha subrayado que la Constitución establece la «igualdad» de los españoles, pero no solo «en las leyes», sino independientemente de «donde vivan», y que también remarca la necesidad de alejarse de establecer «privilegios» entre unos territorios y otros, en alusión al debate de financiación autonómica que ahora se está llevando a cabo.
«La igualdad, considerada como la ausencia absoluta de privilegios, a algunos les sienta mal, pero ellos lo dejan claro, quieren tener más que los demás», ha reprochado Page, quien también ha recordado un artículo «que se menciona poco», pero que ha prometido que lo va a mencionar más próximamente.
«El 138,2, deja muy claro que las diferencias que pudiera exigir en los distintos estatutos nunca podrían suponer privilegios, habla de esa expresión concreta, no es una invención de una parte del país, ni una llamada de socorro, es una obligación constitucional», ha subrayado.
«La mejor ley del país»
Así, Page ha vuelto a defender el régimen que se estableció y se votó un 6 de diciembre del 78, puesto que define la Constitución como la «mejor ley» que se ha llevado a cabo en España, la cual, ha dicho, se puede mejorar, pero ha resaltado que no hay alternativa a ella.
«La Constitución ha visto pasar muchas pruebas de estrés, pero es realmente solvente», ha resaltado el presidente, quien ha recordado que ha sufrido varias modificaciones, haciendo hincapié en una de las últimas que ha sufrido, la que ha adaptado el concepto de discapacidad.
Y es que para Page, que los partidos independentistas votaran a favor de ese cambio también «significa validarla».
La necesidad de entenderse y llegar a acuerdos
Page también se ha detenido en otras «obligaciones» que establece la Constitución, como es «la obligación de entendernos», y por ello ha recordado cómo «se fraguó en el silencio, en la discreción de multitud de reuniones de líderes, políticos, de la iglesia, empresarios, sindicatos, los que representaban a la sociedad española estuvieron a la altura de las circunstancias».
Por eso ha querido poner en valor que el ambiente político que hay «fuera de la M-30», no tiene nada que ver con el que hay dentro, un clima de «neurosis» que, según ha asegurado, no tiene nada que ver con lo que se vive en la calle.